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Altura: Aclimatación a Alturas Intermedias
Luanne F. Hallagan, Edwin C. Pigman.
Department of Emergency Medicine, George Washington University Medical, Center
Washington, DC, USA.
Hacia el año 37 A.C., los antiguos chinos reconocieron una enfermedad peculiar
cuando caminaban por los pasos de lo que luego denominarían las montañas del
pequeño y del gran dolor de cabeza. El primer occidental en describir la
enfermedad de montaña fue un sacerdote jesuita llamado José de Acosta que
acompañaba a los conquistadores españoles en Perú. Desde entonces los
investigadores han descripto las consecuencias de viajar a las grandes alturas y
denominaron al síndrome como enfermedad aguda de montaña (AMS). La enfermedad
aguda de montaña esta caracterizada por una constelación de síntomas.
El dolor de cabeza es el síntoma principal. Las nauseas, el vómito, la disnea
(falta de aliento) y el insomnio son otros de los síntomas comunes. Al viajar a
la altura también se puede experimentar una desmejora cognitiva y en el
equilibrio. El comienzo de los síntomas característicamente ocurre dentro de las
horas a los tres días luego de haber arribado a la altura. Estos síntomas
tienden a superarse luego de varios días pero pueden persistir hasta dos
semanas. Estos pueden ser precursores de condiciones fatales tales como edema
cerebral y edema pulmonar provocados por la gran altura. A alturas intermedias,
1500 – 3000 metros, hasta el 25% de los individuos no aclimatados puede
experimentar AMS.
Las personas con serias enfermedades pulmonares, cardiacas y sanguíneas tienen
una mayor probabilidad de desarrollar AMS. Los adultos jóvenes saludables que
participan en actividades vigorosas luego de arribar a la altura también tienen
un gran riesgo de AMS. Los individuos con historia previa de AMS y que viven a
baja altitud son especialmente susceptibles. Aquellos que viajan rápidamente
a la altura, lo cual es común en los viajes por aire, también tienen un gran
riesgo de desarrollar AMS.
EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA
ACLIMATACIÓN Y EL EJERCICIO EN LA ALTURA
Corazón
Con respecto al impacto del incremento de la altura sobre la producción y la
contractilidad cardiaca los estudios han mostrado resultados conflictivos. Los
estudios de laboratorio que han utilizado cámaras hipobáricas para imitar los
efectos de alturas de 4000 a 8000 metros han mostrado una disminución en la
producción cardiaca con el ejercicio máximo. Otros estudios de laboratorio han
mostrado que, a pesar de la reducción en el volumen sanguíneo y de la presión de
llenado ventricular comúnmente observada en la altura, la producción cardiaca es
mantenida. Además, se ha observado un incremento en la producción cardiaca tanto
en reposo como en ejercicio cuando se las comparó con las mismas actividades
realizadas al nivel del mar. Este incremento está relacionado con la actividad
del sistema nervioso simpático, demostrado por una incrementada concentración
sanguínea de norepinefrina. Al inicio de la exposición a la altura la frecuencia
cardiaca se incrementa para una intensidad dada de ejercicio, pero
posteriormente la frecuencia cardiaca máxima se reduce. Esta reducción puede
deberse a un incremento inducido por la altura en la actividad del sistema
parasimpático. La reducción en la frecuencia cardiaca máxima puede ser una
adaptación beneficiosa para limitar el consumo de oxígeno.
Pulmones
La respuesta inicial de un individuo a la menor presión del oxigeno de la altura
es el incremento en la ventilación, por medio del incremento de la frecuencia y
volumen respiratorios. Este fenómeno, la respuesta ventilatoria hipóxica, varia
entre los individuos. Los estudios clínicos han mostrado que aquellos individuos
con historia de AMS tienen una respuesta ventilatoria disminuida a la exposición
a la altura simulada, manifestado por una menor ventilación minuto y una mayor
concentración arterial de dióxido de carbono, a pesar de una menor saturación de
oxigeno transcutánea. En contraste, aquellos que no experimentan síntomas
durante la exposición aguda a la altura tienen una mayor respuesta ventilatoria
hipóxica. El mecanismo de este proceso aun es desconocido.
A medida que se alcanzan alturas extremas, los pulmones normales enfrentan
impedimentos adicionales para transferir el oxígeno a la sangre. Utilizando
scintigrafía con partículas radioactivas para evaluar la relación entre la
ventilación pulmonar y la perfusión pulmonar se ha demostrado que hay una
vasoconstricción no uniforme de la arteria pulmonar. Este efecto se vuelve
aparente a los 3000 metros. El incremento del ejercicio a esta misma altura esta
asociado con un incremento en la limitación para la difusión del oxigeno a
través de la membrana capilar-alveolar. A una altura de 3900 metros, el
individuo no aclimatado consume mas oxigeno, debido al mayor trabajo
respiratorio, del que es ganado por la ventilación adicional.
El ejercicio a alturas intermedias produce claros beneficios a nivel pulmonar.
Se ha sugerido durante el ejercicio máximo al retornar al nivel del mar luego de
un entrenamiento en la alturas intermedias, hay una mayor eficiencia metabólica
por medio de una reducción del 20% en la utilización de oxigeno. Luego del
entrenamiento en alturas intermedias, la saturación de la hemoglobina es
alcanzada con menores presiones parciales de oxigeno y los niveles sanguíneos de
2-3, difosfoglicerato están elevados. La habilidad de la hemoglobina de
transportar oxigeno a los tejidos es adicionalmente mejorada por medio del
incremento en el número de glóbulos rojos.
Músculo
El acondicionamiento a alturas intermedias resulta una incrementada capacidad de
amortiguación del músculo, en un incremento en el suministro capilar y una
mejora substancial en la capacidad aeróbica. A alturas extremas (por encima de
los 5000 metros) hay una reducción progresiva en el tamaño de las fibras
musculares y en la actividad de las encimas oxidativas. La capacidad anaeróbica
generalmente no se altera hasta que la altura excede los 5500 metros.
Sueño
A pesar de la fatiga, aquellos individuos que viajan a la altura a menudo tienen
un sueño no restaurador debido a la disminución en la etapa 3, etapa 4 y en la
etapa de movimiento ocular rápido del sueño. En adición a la disminuida calidad
del sueño, muchos individuos exhiben respiraciones periódicas a alturas
intermedias y todos lo hacen a alturas sobre los 6300 m. En ambientes
hipobáricos la respiración periódica, y la respiración dilatada y deteriorada
con períodos de apnea, interfieren con la ya subóptima desaturación arterial
produciendo ciclos de aun mas profunda desaturación arterial. La respiración
periódica ocurre en el 24% de los individuos que duermen a 2440 metros. Por
último, el sueño en la altura esta caracterizado por períodos frecuentes de
desvelo. Todos estos trastornos producen un sueño insatisfactorio y contribuyen
a la fatiga durante el día.
Al igual que con los otros síntomas de AMS a altura intermedia, puede esperarse
que el sueño retorne a la normalidad con la aclimatación. El sueño en muy altas
alturas persistirá perturbado.
Fluidos/Deshidratación
La diuresis tiene lugar con la perdida de agua y de sodio que se produce
cuando el cuerpo intenta aclimatarse a la altura. Esto hace que el individuo
este en riesgo de deshidratarse, especialmente cuando se realizan ejercicios
máximos.
La diuresis es uno de los componentes
de una aclimatación exitosa a la altura. La enfermedad de montaña aguda,
una adaptación no exitosa, está caracterizada por una diuresis disminuida, en
donde los fluidos que normalmente forman parte del plasma se mueven hacia las
células y los intersticios, resultando en edemas faciales y en edemas en las
extremidades.
El acondicionamiento en alturas
intermedias comúnmente implican la exposición a una atmósfera seca y fría. El
individuo que se ejercita en la altura puede perder una gran cantidad de agua
que no será aparente. Por ello, estén presentes o no los síntomas de AMS, es
recomendable incrementar el consumo de fluidos para prevenir la deshidratación,
especialmente en aquellos individuos que se ejercitan.
Apetito/Nutrición
Las nauseas y la anorexia son síntomas comunes de AMS en alturas
intermedias. Debido a que la ingesta extra de fluidos es importante para
reemplazar los fluidos perdidos para la diuresis, la incapacidad para beber y
las perdidas adicionales por el vómito pueden empeorar y prolongar la
enfermedad. Una dieta alta en carbohidratos puede ser beneficiosa, y
una dieta baja en sal puede reducir los edemas tisulares. La ingesta de
carbohidratos líquidos puede ser más tolerable al inicio de la exposición a la
altura. Debido a que los individuos con bajas reservas de hierro son
incapaces de incrementar la masa de glóbulos rojos durante la aclimatación, la
dieta debería ser suplementada con hierro, particularmente en mujeres que
estén menstruando.
Neurológicos/Psiquiátricos
El dolor de cabeza, que va desde suave hasta incapacitante, es a menudo el
primer y más común síntoma de AMS. El dolor tiende a ser bilateral y palpitante.
Es peor en horas de la mañana y es exacerbado por el ejercicio vigoroso. Los
individuos con historia de migraña tienen una mayor probabilidad de desarrollar
dolores de cabeza provocados por la AMS. Los dolores de cabeza pueden estar
causados por una vasodilatación cerebral benigna en respuesta a la hipoxia. Para
aliviar el dolor de cabeza puede utilizarse acetaminophen, aspirinas o
ibuprofeno junto con el reposo y la ingesta de fluidos. Una vez que
se produce la aclimatación a la altura intermedia los dolores de cabeza
desaparecen.
A muy altas altitudes, los dolores de cabeza pueden ser primero un signo
alarmante de edema cerebral. Esta complicación potencialmente fatal es
raramente observada a alturas intermedias y esta asociado con cambios en el
estado de conciencia y perturbaciones en el control motor fino y en el
equilibrio. Esto es tratable solamente con un rápido descenso.
A muy altas alturas, los individuos pueden experimentar comportamientos
hostiles, paranoia, depresión, ansiedad y comportamientos obsesivos compulsivos.
A alturas intermedias no se experimentan cambios en el comportamiento
consistentes con el incremento en la agresividad. A alturas intermedias pueden
experimentarse comúnmente sensaciones de vigor disminuido, fatiga y somnolencia.
ALCOHOL, SEDANTES, TABACO
El alcohol puede desmejorar el proceso de aclimatación de varias formas. El
alcohol actúa como diurético y puede exacerbar la deshidratación que se produce
en la altura. El alcohol también perturba el juicio y deprime la respiración. De
manera similar, los sedantes y los agentes hipnóticos desmejoran el ciclo
respiratorio relacionado con el sueño. Si bien pueden ser utilizados por los
individuos que no frecuentan la altura para mejorar la pobre calidad del sueño
que se experimenta comúnmente, la consecuencia de la ingesta de sedantes es una
reducción adicional de la saturación arterial de oxigeno durante el ciclo del
sueño. Además, el tipo de sueño inducido por el alcohol y por varios agentes
hipnóticos no es un sueño satisfactorio y restaurador.
El tabaco amenaza al individuo de varias formas. A un efecto a corto plazo de la
exposición al tabaco es la acumulación de monóxido de carbono. Este gas tóxico
esta presente en el humo del tabaco y envenena el sitio de unión de la
hemoglobina con el oxigeno. A nivel celular, el monóxido de carbono dificulta la
utilización de oxigeno en la respiración celular.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD AGUDA DE MONTAÑA
Los individuos que residen a baja altitud y que deben competir en eventos
atléticos en la altura deberían estar informados acerca de que los efectos de la
AMS desmejorarán seriamente su rendimiento. Su sensación de bienestar y su
habilidad para mantener la aptitud física se verán comprometidas. Estas personas
deben pasar un tiempo en la altura para permitir la aclimatación. Su
aclimatación ocurrirá mas rápidamente y con menores síntomas si se siguen varias
recomendaciones. Una ascensión lenta, que puede lograrse viajando por tierra en
lugar de por aire, esta asociada con una atenuación de los síntomas. Por encima
de los 3000 metros la tasa de ascenso debería ser de no más de 300 mts. por día.
Permanecer un par de días a una altura intermedia entre la altura de destino y
la altura de residencia también esta asociado con una atenuación de los
síntomas. Luego de arribar a la altura de destino, se deberían evitar los
esfuerzos pesados en los primeros dos días. Se deberían consumir grandes
cantidades de fluidos para mantener la hidratación e ingerir una dieta alta en
carbohidratos. Deben evitarse el alcohol, el tabaco y los sedantes. Si es
imposible realizar una aclimatación lenta, varios medicamentos han mostrado
prevenir o mejorar los síntomas de AMS. La acetazolamida es un inhibidor de la
anhidrasa carbónica, la cual provoca la acidosis metabólica debido a la perdida
renal de bicarbonato y una inhibición de las encimas de los glóbulos rojos con
retención de dióxido de carbono. si la acetazolamida es tomada diariamente,
comenzando tres días antes de alcanzar la altura de destino, se pueden reducir
los síntomas de AMS. La respiración periódica del sueño de reduce, se incrementa
la satisfacción del sueño, se mejora el rendimiento y se pueden tolerar mayores
alturas.
La dexametasona es un esteroide catabólico que es efectivo para reducir el edema
cerebral vasogénico. Se ha observado que reduce los síntomas de AMS durante la
exposición a muy altas alturas. La nifedipina, un bloqueador de los canales de
calcio, pueden evitar los problemas pulmonares observados a muy altas alturas.
La utilidad de estos dos agentes en alturas intermedias no es conocida.
A alturas intermedias, es muy improbable que la AMS progrese hasta las
enfermedades severas observadas a muy altas elevaciones. Si se producen serias
enfermedades, la única y definitiva intervención es el descenso. con un descenso
de tan solo 300 metros se produce una dramática mejora. Los síntomas de la AMS a
alturas intermedias se mejoran dentro de los 3-5 días. Si los síntomas son muy
incómodos, o si interfieren con las actividades normales, se pueden aliviar
mediante la administración de oxigeno suplementario, a través de la
rehidratación oral o intravenosa, el reposo y mediante el tratamiento tanto con
acetazolamida o dexametasona.
REFERENCIAS
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Para citar este artículo en su versión original: Luanne F. Hallagan, Edwin C.
Pigman, Altitude: Acclimatization to Intermediate Altitudes. Sportscience, 2001.
Para citar este artículo en PubliCE: Hallagan, Luanne F. Pigman, Edwin C.
Altura: Aclimatación a Alturas Intermedias. PubliCE Standard. 01/10/2004. Pid:
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